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Nuevos Autores: Tacos Geológicos

1 Dic

Juan Alcántara Terrazas,  nacido en la Cuidad de México en 1989,aficionado a la música y al cine, sus influencias literarias son  E.A. Poe, Ambrose Bierce, M.P Shiel, El Conde de Lautreámont, François Rabelais, nos mandó este increíble cuento que refleja mucho de su gusto por el humor negro y literatura de lo fantástico,  un breve cuento que de forma muy  sagaz y divertida nos relata el terremoto intestinal que le ocurre a un hombre por unos tacos volcánicos. Disfrutenlo

Pueden buscarlo en Facebook como Juan Alcantara Terrazas

Tacos Geológicos                                                                                                             

Godínez depositó su trasero en el banco, su estomago estaba hecho de círculos concéntricos, poco más y no hubiera alcanzado a recargar los brazos en la barra del puesto. Levantó el brazo y comenzó a gorgotear como un charco de lodo incandescente, escupiendo también partículas de ese material. Le extendieron la mano con un plato lleno de tacos: eran rocas ígneas cubiertas por corteza, había unos que brillaban como piritas, y otros que, cubiertos de una capa blanca, recordaban el mármol.

Le dio la primer mordida a su comida, que inmediatamente expulsó un chorro de grasa hirviendo manchando su corbata con dibujos. Movió penosamente el cuello hacía abajo e intentó hacer pasar su corto brazo por el estrato superior de la panza, donde se encontraba aquella mancha, pero no la alcanzó, se olvidó del incidente y siguió comiendo.

Le pidió al dueño del lugar que le sirviera los sedimentos poco a poco acumulados en el fondo de una freidora de manteca, eso que a lo largo del tiempo no forma una roca sedimentaria, sino lo comúnmente llamado “cochinada”.

La cochinada bajo hasta su estomago, donde se transformó en lava, y subió por la chimenea hasta llegar al cráter. Afortunadamente pudo tragarse de nuevo el material ígneo y regresarlo a la cámara magmática; sin embargo, a pesar de no haber eructado, el material compuesto de sedimentos y triglicéridos viajó por otros conductos obstruyendo un canal importante, lo que provocó un aumento en la presión arterial.

Godínez rodó de su banco y cayó al suelo creando un movimiento telúrico moderado cuyo foco y epicentro fue, además de su masa corporal, el área que se encontraba en las inmediaciones del puesto. Cualquier persona que observara desde lejos aquella escena pensaría que una falla tectónica pasó justo por ese pedazo de calle, levantando la corteza terrestre aproximadamente un metro, que era lo que media el estomago del protagonista.

Aturdido en el suelo, levantó su brazo y se golpeo a la altura del corazón. Esta acción provoco un ligero deslave en el canal antes obstruido. Accidentalmente el deslave hizo que se estabilizara su presión y pudiera ponerse en pie. Apoyó los brazos en la barra, y escuchó inmediatamente el movimiento trepidatorio de las capas interiores de su panza. Sin poder hacer nada al respecto sintió cómo se abría paso una fumarola de gas metano y azufre, pero que esta vez bajaba de la cámara magmática y salía por otro cráter, acompañada de un estruendo que los vulcanólogos más experimentados dirían que es propia de un volcán efusivo.

Envien sus trabajos al correo vale_sita5@hotmail.com, con su nombre, fehca de nacimiento y gustos literarios y con gusto los publicaremos.

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